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NEUROEDUCACION

“La letra con sangre entra” Desterrando mitos gracias a la Neuroeducación

Si miramos atrás, muchos de nosotros recordaremos una frase muy escuchada en la escuela“la letra con sangre entra”. Afortunadamente, los avances científicos han logrado desterrar esta afirmación para dar paso a otra : “No hay aprendizaje sin emoción”. Estamos comenzando a dislumbrar un nuevo camino que nos lleva hacia una realidad cada vez más apasionante, necesaria y reconocida: LA NEUROEDUCACIÓN.

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¿Qué es la NeuroEducación?

Con frecuencia, la ciencia y la educación se han situado en campos distintos. El objetivo de la Neuroeducación es, precisamente, unirlas. Educadores y científicos que habían estado aislados, unos en las aulas y otros en laboratorios, ahora comienzan a caminar de la mano.

El conocimiento de cómo aprende el cerebro empieza a tener un gran impacto en la educación. Comprender los mecanismos cerebrales que subyacen al aprendizaje y la memoria, así como los efectos de la genética, el papel del entorno, la emoción y la edad en el aprendizaje, pueden transformar las estrategias educativas y permitirnos idear programas que optimicen el aprendizaje de personas de todas las edades y con las más diversas necesidades.

Conocer cómo funciona el cerebro ha permitido demostrar, por ejemplo, la importancia de la curiosidad y la emoción para adquirir conocimientos.

La información que recibimos a través de los sentidos pasa por el sistema límbico (el cerebro emocional) antes de llegar a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos.

Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial. Es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más eficiente.

La sorpresa es otro factor que activa la amígdala. El cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones, entender cosas que se repiten siempre de la misma forma, de esta manera aprendemos a automatizar y rentabilizamos energía, tiempo y esfuerzo. Por ello, todo lo que no forma parte de esos patrones, todo aquello que sea novedoso, emocionante y sorpresivo, se guarda con más fuerza y de manera más estable en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que rompan con la monotonía, que emocionen y creen sorpresa benefician el estudio.

Por todo esto, no podemos entender la educación si no tenemos en cuenta cómo funciona el cerebro. La neuroeducación es mirar la evolución biológica y aprender de ella para aplicarla a nuestros procesos educativos.

Gracias a la Neuroeducación, pasamos de “la letra con sangre entra” a “No hay aprendizaje sin emoción”

Así que no. La letra no entra con sangre, entra con la emoción.