Repensando las etiquetas diagnósticas

El aprendizaje de la lectura y la escritura plantea importantes desafíos a los niños y niñas porque es un aprendizaje complejo. El riesgo que corremos cuando aparecen dificultades en este proceso de aprendizaje es ver patología donde no necesariamente la hay. Cuando un niño o niña omite letras, las altera, las invierte, lee lentamente o no comprende lo que lee… muchas veces se dice que tiene dixlexia.

La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún hándicap físico, psíquico ni sociocultural. Algunos autores lo entienden como una dificultad para la descodificación o lectura de palabras, por lo que estarían alterados alguno de los procesos cognitivos intermedios entre la recepción de la información y la elaboración del significado.

La forma en la que está organizado nuestro sistema educativo, en la que los contenidos se transmiten principalmente a través de códigos escritos, dificulta en gran medida la adaptación y el desarrollo de las personas con dislexia a nuestro contexto escolar. Es por ello que es necesario un tratamiento especifico de estas dificultades como tal y el seguimiento de las consecuencias a nivel emocional que estas dificultades pueden tener.

Sin embargo en algunas otras ocasiones el rotulo de “dislexia” impide ver lo que puede estar sucediendo. En ocasiones, muchos de esos errores considerados dislexicos forman parte del proceso de aprendizaje normal, son esperables, son errores consecuencia de la lógica del pensamiento infantil. El curriculum escolar se ha adelantado en los últimos años y ahora nuestros niños aprenden a leer y escribir uno o dos años antes de lo que lo hicimos la generación de sus padres, por lo que es posible que a nivel madurativo algunos niños no estén neurológicamente capacitados para esos aprendizajes en ese momento temprano.
En otras ocasiones es cierto que hay niños más mayores que si tienen dificultades en este aprendizaje de la lectoescritura pero las causas de dichas dificultades pueden deberse a problemas de tipo emocional, familiar o psicosocial.

Es por ello que desde NeuroAcciona consideramos muy importante una evaluación pormenorizada de estas dificultades en la lectura y la escritura con el fin de acercarnos a las causas del problema y por lo tanto proveer una ayuda lo más adaptada posible a las dificultades.