¿Es el síntoma en problema? No. ¿NO?. Pedir ayuda al psicólogo

Cuando acudimos a pedir ayuda a un psicólogo, lo hacemos porque algo no va a bien y ese algo que no funciona se expresa en forma de lo que llamamos síntomas. Algunos ejemplos de síntomas son los miedos, las auto exigencias, la tristeza, la inquietud, algunas dolencias corporales, la preocupación, conductas que provocan sufrimiento y que no podemos dejar de hacer, la incapacidad de concentrarse, sensación de irritabilidad, la falta de expectativas, los problemas de sueño, los descontroles en la alimentación, el aislamiento, las dificultades para relacionarse con otras personas…. entre otros tantos.

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¿Pero en realidad qué es un síntoma? Nosotras entendemos los síntomas como avisos, como señales y expresiones evidentes de un conflicto interno que no se manifiesta de forma visible. Aunque no es exactamente igual, la idea de la fiebre como síntoma de algún proceso de enfermedad orgánica nos puede servir para hacernos una idea. La fiebre solo avisa de que algo está pasando y es un mecanismo natural de defensa del organismo, pero no es realmente el problema, podemos acallar la fiebre sin hacer caso de la causa de la misma, pero lo suyo sería preguntarse, ¿cuál es el origen de esta fiebre?. En el caso de un síntoma psicológico, lo suyo sería preguntarse ¿cuál es el origen de este síntoma: de esta tristeza, de esta inquietud, de este insomnio, de esta apatía….?

Si entendemos que el síntoma es la expresión de un conflicto interno e invisible podemos entender que el síntoma no es un problema en si mismo sino que es un intento de solución a ese conflicto, una solución que lo mismo no es la ideal pero es la que hemos podido encontrar como primera opción. Es por eso que todo síntoma tiene un sentido y cumple una función. Vale, si, es cierto….cuesta entenderlo, cuesta entender que algo que nos provoca malestar, sufrimiento, limitaciones, dolor…. sirva para algo, pero si, todo síntoma tiene un sentido. Si no fuese así, lo lógico sería que nos pudiésemos deshacer fácilmente de algo tan molesto solo con proponernoslo y sabemos por experiencia que solo con desearlo no nos podemos deshacer de nuestros síntomas, así que algo más debe de haber.

Es por eso que nosotras, desde nuestro trabajo terapéutico no nos obsesionamos como primer objetivo en eliminar los síntomas, en aniquilarlos a toda costa, en taponarlos…. nos interesa primero saber algo de lo que les causa, de para qué sirven, de que función cumplen, entenderlos. Si eliminamos el síntoma pero continua intacto el conflicto que le causa, será probable que aparezca otro síntoma por otro lado como expresión de ese conflicto que no hemos tocado. Una vez que sepamos algo del conflicto, podremos abordarlo de manera diferente y el síntoma ya no será necesario como solución e irá decayendo sin haber tenido que luchar frontalmente contra él.

Estamos seguras de que ya has luchado de frente contra tus síntomas muchas veces, a veces con ayuda profesional, a veces en solitario. Te animamos a que pruebes una forma diferente de enfrentarte a tu sufrimiento.